Querid@ herman@ no se como has "tropezado" con esta web de "reflexiones de un cura inquieto", pero me alegro.
Esta web es un espacio donde este presbítero diocesano quiere compartir vivencias, pensamientos, reflexiones, homilías y colaboraciones de todo tipo...

No hago teología "de libro" sino teología encarnada en la pastoral desde las claves de la ternura y misericordia como nos lo propone el bueno de nuestro Papa Francisco. Creo en el Dios de Jesús, en la iglesia como comunidad de hermanos y casa de acogida. Escogí como lema de ordenación aquello que dijo San Juan Bosco al final de su vida cuando elogiaban su obra; "Ella lo ha hecho todo".

Este proyecto surgió por el ánimo y el empuje de varias personas que me animaron a lanzarme al ciber-espacio. En ese momento a mi enfermedad renal tenía que dedicarle 3 veces por semana 4 horas por sesión a la hemodiálisis... Es por ello que en esas horas me daba mucho tiempo para rezar, escribir y reflexionar. Y les dije que adelante con la web. El 4 de agosto del 2016, recibí el anhelado trasplante de riñón; ahora dedico ese tiempo a este apostolado pero sin ataduras hospitalarias.

Llevo una parroquia en Irún (diócesis de San Sebastián), una capellanía de religiosas, y colaboro en otras, sirvo en la consiliaria del movimiento de Cursillos de Cristiandad y colaboro en la pastoral de Migrantes en mi zona. Mi pertenencia a la Orden de Predicadores por medio de la Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo, me hace estar siempre al servicio de la Palabra, por eso a menudo doy retiros y encuentros con religiosas y laicos.

Mis fuentes son la Sagrada Escritura, los sant@s y sobre todo el apostolado con pobres, enfermos, religios@s y todo lo que hago en nombre de Jesús de Nazaret... Aquí tienes un hermano para lo que necesitéis.

¡¡¡Bienvenido; esta es tu casa!!!
Iñaki Benito - Pbro.
A.M.D.G.

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  • Postado Por : Reflexiones de un cura inquieto miércoles, 15 de febrero de 2017

    Los obispos de la frontera entre México y Estados Unidos, reunidos estos días en Brownsville, Texas, recordaron que las políticas gubernamentales deben respetar “los derechos básicos de los migrantes indocumentados”, y aseguraron que como Iglesia seguirán atendiendo y cuidando “a los peregrinos, forasteros, exiliados y migrantes de todo tipo”.
    Diez obispos de Estados Unidos, nueve de México y el Nuncio Apostólico en Estados Unidos, Mons. Christophe Pierre, se encuentran reunidos con Texas con ocasión del encuentro Tex-Mex; iniciativa pastoral que nació en 1986 para tratar temas de la frontera binacional, como la situación de los migrantes indocumentados, las drogas y las bandas delincuenciales.
    Posteriormente, después de la Asamblea General de obispos de toda América de 1997 se creó la Conferencia Eclesial de la Frontera para incrementar la coordinación ya existente entre las Iglesias a ambos lados de la frontera, como por ejemplo en la atención a los migrantes.
    En ese sentido, la declaración publicada el 14 de febrero se da en el contexto de las recientes políticas migratorias del Presidente estadounidense Donald Trump, entre las cuales está la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México.
    “Independiente de su condición migratoria, los migrantes, como toda persona, poseen una dignidad humana intrínseca que debe ser respetada (…). Es necesaria la adopción de políticas gubernamentales que respeten los derechos humanos básicos de los migrantes indocumentados”, expresaron los obispos en su comunicado “El clamor de Cristo en el migrante nos urge”.
    En el texto, los prelados recordaron que la Sagrada Familia también fue inmigrante y refugiada en busca de “un lugar para vivir y trabajar, esperando una respuesta de compasión humana”. “Hoy, esta historia se repite”, advirtieron.
    “Esta mañana (ayer) visitamos centros de detención, y lugares de atención, particularmente a madres, adolescentes y niños migrantes. Este tipo de centros, son descritos como lugares que reflejan condiciones intolerables e inhumanas”, denunciaron.
    Los obispos señalaron que a lo largo de los años han visto “el sufrimiento causado por un sistema de inmigración roto, causado por las condiciones estructurales políticas y económicas, que generan amenazas, deportaciones, impunidad y violencia extrema. Esta situación acontece tanto en relación entre Centroamérica y México, como entre EU y México”.
    “Muchos han sufrido explotación en el lugar de trabajo, han vivido bajo la amenaza constante de deportación y han soportado el peso del temor de una posible separación de sus familiares y amigos”, añadieron.
    En ese sentido, denunciaron que esta realidad “está siendo hoy muy marcada, ante las medidas que las autoridades civiles están tomando, pues palpamos el dolor de la separación de las familias, pérdida de trabajo, persecuciones, discriminación, expresiones de racismo, deportaciones innecesarias, que paralizan el desarrollo de las personas en nuestras sociedades y el desarrollo de nuestras naciones, dejándolas en el vacío y sin esperanza”.
    “El migrante –advirtieron– tiene derecho a ser respetado por el derecho internacional y por cada país. Porque muchas veces, se encuentra entre la espada y la pared, ante la violencia, la criminalidad, las políticas inhumanas de gobiernos, y la indiferencia del mundo”.
    En ese sentido, afirmaron que “como obispos continuaremos siguiendo el ejemplo del Papa Francisco, buscaremos construir puentes entre los pueblos” que permitan “derribar los muros de la exclusión y la explotación”.
    Además reiteraron el compromiso de la Iglesia de “atender y cuidar a los peregrinos, forasteros, exiliados y migrantes de todo tipo”, pues “todo pueblo tiene el derecho a condiciones dignas para la vida humana, y si éstas no se dan, tiene derecho a emigrar”.
    “Asimismo mantendremos nuestra presencia constante en campos de detenciones, casas y centros de asistencia a migrantes desde la frontera sur de México hasta todo EU”, añadieron los obispos, que destacaron el compromiso de organizaciones laicales y familias en ambos lados de la frontera “que asisten, atienden y apoyan a migrantes en el camino, abriendo su corazón y sus hogares”.
    Finalmente, los obispos recordaron que es la oración y la presencia de la Virgen de Guadalupe lo que “nos sostiene”. Ella “ha acompañado al migrante y a nuestros Pueblos desde 1531 hasta nuestros días”, señalaron.
    “Por ello pedimos, a todas las personas de buena voluntad, unirnos en estos esfuerzos, y en la oración sencilla, ‘Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén’”, concluye el comunicado.

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  • IÑAKI BENITO - Pbro. Traducido Por: Daniel Chipana M. - Designed by Daniel Chipana M.