Querid@ herman@ no se como has "tropezado" con esta web de "reflexiones de un cura inquieto", pero me alegro.
Esta web es un espacio donde este presbítero diocesano quiere compartir vivencias, pensamientos, reflexiones, homilías y colaboraciones de todo tipo...

No hago teología "de libro" sino teología encarnada en la pastoral desde las claves de la ternura y misericordia como nos lo propone el bueno de nuestro Papa Francisco. Creo en el Dios de Jesús, en la iglesia como comunidad de hermanos y casa de acogida. Escogí como lema de ordenación aquello que dijo San Juan Bosco al final de su vida cuando elogiaban su obra; "Ella lo ha hecho todo".

Este proyecto surgió por el ánimo y el empuje de varias personas que me animaron a lanzarme al ciber-espacio. En ese momento a mi enfermedad renal tenía que dedicarle 3 veces por semana 4 horas por sesión a la hemodiálisis... Es por ello que en esas horas me daba mucho tiempo para rezar, escribir y reflexionar. Y les dije que adelante con la web. El 4 de agosto del 2016, recibí el anhelado trasplante de riñón; ahora dedico ese tiempo a este apostolado pero sin ataduras hospitalarias.

Llevo una parroquia en Irún (diócesis de San Sebastián), una capellanía de religiosas, y colaboro en otras, sirvo en la consiliaria del movimiento de Cursillos de Cristiandad y colaboro en la pastoral de Migrantes en mi zona. Mi pertenencia a la Orden de Predicadores por medio de la Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo, me hace estar siempre al servicio de la Palabra, por eso a menudo doy retiros y encuentros con religiosas y laicos.

Mis fuentes son la Sagrada Escritura, los sant@s y sobre todo el apostolado con pobres, enfermos, religios@s y todo lo que hago en nombre de Jesús de Nazaret... Aquí tienes un hermano para lo que necesitéis.

¡¡¡Bienvenido; esta es tu casa!!!
Iñaki Benito - Pbro.
A.M.D.G.

Te invito a que te unas y publicites nuestros canales de Facebook y YouTube, busca "reflexiones de un cura inquieto"
  • Postado Por : Reflexiones de un cura inquieto jueves, 26 de enero de 2017

    Este jueves 26 de enero los obispos de México respondieron enérgicamente a la reciente orden ejecutiva del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para construir de forma “inmediata” un muro en la frontera con México para combatir la migración ilegal.
    En un comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), los obispos expresaron su “dolor y rechazo” por la decisión de Trump anunciada el miércoles 25 de enero.
    Asimismo recordaron que desde hace más de 20 años, los prelados de “la frontera norte de México y la frontera sur de Estados Unidos, hemos venido trabajando” para lograr “la mejor atención a los fieles que habitan dos países hermanos, enmarcados propiamente en una sola ciudad; comunidades de fe atendidas por dos Diócesis (como Matamoros y Brownsville, o Laredo y Nuevo Laredo, por ejemplo)”.
    “Lo primero que nos duele es que muchas personas que viven su relación de familia, fe,  trabajo o amistad, quedarán bloqueadas aún más por esta inhumana interferencia”, lamentaron.
    Los obispos recordaron lo expresado por Mons. Joe Vasquez, Presidente del Comité de Migración de la Conferencia del Episcopado de Estados Unidos y Obispo de la Diócesis de Austin, quien señaló, entre otras cosas, que “la construcción de ese muro solo hará que los migrantes, especialmente las mujeres y los niños vulnerables, sean más susceptibles a los traficantes y contrabandistas”.
    “Además, la construcción de tal muro desestabiliza a muchas comunidades llenas de vida y bellamente interconectadas que habitan pacíficamente a lo largo de la frontera”.
    Los obispos de México afirman que como Iglesia en el país “seguiremos apoyando cercana y solidariamente a tantos hermanos nuestros que provienen de Centro y Sudamérica, y que van en tránsito a través de nuestro país hacia los Estados Unidos”.
    “Expresamos nuestro dolor y rechazo a la construcción de este muro, e invitamos respetuosamente a hacer una reflexión más profunda acerca de los modos como puede procurarse la seguridad, el desarrollo, la activación del empleo y  otras medidas, necesarias y justas, sin provocar más daños de los que ya sufren los más pobres y vulnerables”, indicaron.
    Los prelados alentaron también a las autoridades a que “en los diálogos y búsqueda de acuerdos con los Estados Unidos, aboguen por caminos justos, que salvaguarden la dignidad y el respeto a las personas, sin importar su nacionalidad, credo y, sobre todo, apreciado la riqueza que aportan en su búsqueda de mejores oportunidades de vida. Cada persona tiene un valor intrínseco e invaluable como hijo de Dios”.
    Los obispos expresaron su respeto por el derecho del gobierno de Estados Unidos de respetar sus fronteras, pero señalaron que no consideran que “una aplicación rigurosa e intensiva de la ley, sea la manera de alcanzar sus objetivos, y que por el contrario estas acciones son generadoras de alarma y temor entre los inmigrantes, desintegrando muchas familias sin mayor consideración”.
    Los prelados concluyeron su comunicado pidiéndole a “nuestra Madre de Guadalupe, Emperatriz de toda América” que “acompañe a quienes tienen la responsabilidad de las negociaciones en ambos países” y que “brinde consuelo y protección a nuestros hermanos migrantes”.
    La orden de Trump para continuar el muro de Bill Clinton
    El 25 de enero, Trump, que había prometido durante su campaña electoral construir un muro con México, firmó la orden ejecutiva titulada “Seguridad Fronteriza y Mejoras al Control de la Inmigración”.
    Entre otras disposiciones, el documento determina “asegurar la frontera sur de Estados Unidos a través de la inmediata construcción de un muro físico en la frontera sur, monitoreado y respaldado por personal adecuado para así prevenir la inmigración ilegal, el tráfico de drogas y de personas y actos de terrorismo”.
    Actualmente ya existe un muro, erigido durante el gobierno de Bill Clinton, que cubre diversas secciones de la frontera entre Estados Unidos y México.

    0 comentarios

  • IÑAKI BENITO - Pbro. Traducido Por: Daniel Chipana M. - Designed by Daniel Chipana M.