Querid@ herman@ no se como has "tropezado" con esta web de "reflexiones de un cura inquieto", pero me alegro.
Esta web es un espacio donde este presbítero diocesano quiere compartir vivencias, pensamientos, reflexiones, homilías y colaboraciones de todo tipo...

No hago teología "de libro" sino teología encarnada en la pastoral desde las claves de la ternura y misericordia como nos lo propone el bueno de nuestro Papa Francisco. Creo en el Dios de Jesús, en la iglesia como comunidad de hermanos y casa de acogida. Escogí como lema de ordenación aquello que dijo San Juan Bosco al final de su vida cuando elogiaban su obra; "Ella lo ha hecho todo".

Este proyecto surgió por el ánimo y el empuje de varias personas que me animaron a lanzarme al ciber-espacio. En ese momento a mi enfermedad renal tenía que dedicarle 3 veces por semana 4 horas por sesión a la hemodiálisis... Es por ello que en esas horas me daba mucho tiempo para rezar, escribir y reflexionar. Y les dije que adelante con la web. El 4 de agosto del 2016, recibí el anhelado trasplante de riñón; ahora dedico ese tiempo a este apostolado pero sin ataduras hospitalarias.

Llevo una parroquia en Irún (diócesis de San Sebastián), una capellanía de religiosas, y colaboro en otras, sirvo en la consiliaria del movimiento de Cursillos de Cristiandad y colaboro en la pastoral de Migrantes en mi zona. Mi pertenencia a la Orden de Predicadores por medio de la Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo, me hace estar siempre al servicio de la Palabra, por eso a menudo doy retiros y encuentros con religiosas y laicos.

Mis fuentes son la Sagrada Escritura, los sant@s y sobre todo el apostolado con pobres, enfermos, religios@s y todo lo que hago en nombre de Jesús de Nazaret... Aquí tienes un hermano para lo que necesitéis.

¡¡¡Bienvenido; esta es tu casa!!!
Iñaki Benito - Pbro.
A.M.D.G.

Te invito a que te unas y publicites nuestros canales de Facebook y YouTube, busca "reflexiones de un cura inquieto"
  • Postado Por : Reflexiones de un cura inquieto martes, 22 de noviembre de 2016

    Fue ordenado por Jorge Bergoglio, cuando era arzobispo de Buenos Aires. El actual Papa fue quien lo guió en sus primeros años de ministerio.
    Neuquén
    “Encontrar al último. El más pobre, el más abandonado, el más desdichado” es la misión que lleva adelante el padre Diego Canale cuando emprende a caballo, en mula o en una camioneta 4x4 el encuentro con aquellos que necesitan de su presencia en las zonas más alejadas del norte de la provincia.
    Fue precisamente el cardenal Jorge Bergoglio, por entonces arzobispo de Buenos Aires, quien en noviembre de 2009 preguntó qué cura de Buenos Aires quería ir a Neuquén, más precisamente a Andacollo, en el departamento Minas, donde necesitaban un párroco. Canale, quien por ese entonces era diácono en la Basílica de Luján tras un paso por una parroquia del barrio de Floresta en Buenos Aires, aceptó enseguida la propuesta. No conocía Neuquén, ni mucho menos el norte, pero empezó a conocerlo de a poco y se quedó en la parroquia Nuestra Señora del Rosario que, como dice, “está apartada de todo, pero cerca de Dios”.
    “Cuando con el tiempo descubrí que sintiéndome el último fui tratado como el primero, entonces me dije: ‘Esto que hicieron conmigo por qué no lo puedo hacer con los otros”, explicó sobre su decisión de convertirse en cura.
    Antes de los 23 años, cuando se propuso “brindarse por los demás”, recorrió con distinta suerte varios colegios religiosos y repitió cuarto año del secundario. “Tuve una infancia muy linda, no me faltaba nada ni en mi casa ni en lo que respecta a la educación, pero la adolescencia fue una etapa muy complicada”, reconoce.
    Después ingresó al Seminario Metropolitano de Buenos Aires, en Villa Devoto, donde conoció a Bergoglio, a quien considera un hombre “excepcional”.
    “Uno planea algo, la vida te propone otra cosa. Entonces, la cuestión pasa por cómo ver eso desde la mirada de Dios para sacar lo mejor de donde parece que uno no podría sacar nada”, reflexiona este sacerdote hincha de San Lorenzo de Almagro, al igual que el papa Francisco.
    Comenta que en un rato tiene que ir al hospital para ver a una persona que está enferma. Es que prefiere no quedarse en la iglesia, por eso le encanta que la gente no lo encuentre en la capilla porque “si eso ocurre, es que algo no anda bien”. “La Iglesia no es un kiosco donde uno tiene que esperar a que la gente venga. Somos hospitales de campaña -como dice Francisco-. Vos no esperás que te traigan el herido, tenés que ir a buscarlos. Por eso tenemos que salir a buscar a los últimos”, sintetiza.
    “Ser cura donde no hay cura”, repite una y otra vez para quien no hay un solo día que recorra alguno de los más de veinte parajes del norte de la provincia desafiando las más bajas temperaturas y el calor agobiante del verano. Visita enfermos, familias y escuelas y se interioriza por la problemática de todas las comunidades, en especial por los niños y adolescentes.
    En el último tiempo lo asociaron con el cura José Brochero, recientemente canonizado por Francisco como el primer santo argentino que nació y murió en el país. Afirma que la comparación le suena a piropo. Sin embargo, se identifica con el cura gaucho por eso de unificar pueblos.
    “Andar a caballo como lo hacía Brochero y lo hago yo lo puede hacer cualquiera”, aclara, pero de inmediato afirma que reivindica a Brochero “porque seguía buscando a todos como me lo propongo yo, quiero seguir sus pasos”.
    Canale lleva a cuestas las palabras de Brochero, quien sostuvo: “No son estos trapos los que me hacen sacerdote. Si no llevo la caridad de Cristo, ni a cristiano llego”.
    El sacerdote que une los pueblos más alejados del norte neuquino sostiene que una de las elecciones que aprendió desde que vive en la zona es “quien apurado vive, apurado muere”. “Cuando llegué acá me lo decía la gente de los campos. No se puede vivir corriendo, nos faltan miles de distancias en la vida que son hermosas, maravillosas, irrepetibles. Si no vivo con intensidad el instante de cada día, no lo voy a vivir nunca más”, explica.
    Confiesa que la camioneta 4x4 se convierte muchas veces en su casa y cuando sale a recorrer no se olvida de llevar una bolsa de dormir, una silla y una cocina.
    Recuerda con una carcajada el día que se enteró de que Bergoglio había sido designado sumo pontífice. “Venía manejando la camioneta, de pronto se cortó la señal de la radio cuando el periodista anunció que había papa. Cuando volvió la señal escuché una voz que hablaba en italiano y me dije: ‘Este tipo es Bergoglio’. Nunca pensé que iba a llegar a ser papa”.
    Por último, el cura le pide al periodista no reflejarlo como “una especie de Indiana Jones porque después los pibes van a querer ser curas”.
    Una presencia y una tarea enorme que se agradece
    “Uno pensaría qué haría hoy don Jaime de Nevares”, se pregunta Diego Canale. De inmediato destaca la presencia del primer obispo neuquino y sugiere que “estaría con los chicos que consumen drogas, acompañando a quienes no saben qué hacer”. “El otro día me encontré con un chico y le pregunté cómo estaba. Me agradeció, porque decía que ni la mamá le preguntaba cómo andaba”, contó.

    0 comentarios

  • IÑAKI BENITO - Pbro. Traducido Por: Daniel Chipana M. - Designed by Daniel Chipana M.