Querid@ herman@ no se como has "tropezado" con esta web de "reflexiones de un cura inquieto", pero me alegro.
Esta web es un espacio donde este presbítero diocesano quiere compartir vivencias, pensamientos, reflexiones, homilías y colaboraciones de todo tipo...

No hago teología "de libro" sino teología encarnada en la pastoral desde las claves de la ternura y misericordia como nos lo propone el bueno de nuestro Papa Francisco. Creo en el Dios de Jesús, en la iglesia como comunidad de hermanos y casa de acogida. Escogí como lema de ordenación aquello que dijo San Juan Bosco al final de su vida cuando elogiaban su obra; "Ella lo ha hecho todo".

Este proyecto surgió por el ánimo y el empuje de varias personas que me animaron a lanzarme al ciber-espacio. En ese momento a mi enfermedad renal tenía que dedicarle 3 veces por semana 4 horas por sesión a la hemodiálisis... Es por ello que en esas horas me daba mucho tiempo para rezar, escribir y reflexionar. Y les dije que adelante con la web. El 4 de agosto del 2016, recibí el anhelado trasplante de riñón; ahora dedico ese tiempo a este apostolado pero sin ataduras hospitalarias.

Llevo una parroquia en Irún (diócesis de San Sebastián), una capellanía de religiosas, y colaboro en otras, sirvo en la consiliaria del movimiento de Cursillos de Cristiandad y colaboro en la pastoral de Migrantes en mi zona. Mi pertenencia a la Orden de Predicadores por medio de la Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo, me hace estar siempre al servicio de la Palabra, por eso a menudo doy retiros y encuentros con religiosas y laicos.

Mis fuentes son la Sagrada Escritura, los sant@s y sobre todo el apostolado con pobres, enfermos, religios@s y todo lo que hago en nombre de Jesús de Nazaret... Aquí tienes un hermano para lo que necesitéis.

¡¡¡Bienvenido; esta es tu casa!!!
Iñaki Benito - Pbro.
A.M.D.G.

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  • Postado Por : Reflexiones de un cura inquieto martes, 18 de octubre de 2016

    Hoy en Tánger sopla con fuerza el viento, llueve y hace frío.
    Y viene al pensamiento Beliones, los chicos de aquel bosque donde no hay protección contra el frío, la lluvia y el viento.
    Esta vez el coche sube lleno de plásticos y de mantas.
    Pero en Beliones, en los caminos de los necesitados de protección, se movían también las fuerzas del ejército con la misión de impedir que se les ofreciera.
    La legalidad había declarado la guerra a los pobres y cercado sus míseros refugios. Asombra ver a un ejército desplegado para que los pobres no accedan al pan y tengan frío.
    La tarde de Beliones se me hizo por dentro un clamor de preguntas.
    El mal se me apareció como un monstruo, un poder sin nombre que se burla de la justicia –ignora los derechos del hombre- e impide el ejercicio de la caridad.
    Todo mi ser se presentó en rebeldía delante de Dios: “Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio?” Y dado que mi fe callaba, me respondió la fe de los emigrantes: “El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra”.  Ellos, a su manera, aun sin conocer las palabras del salmo, las habían pronunciado muchas veces en mi presencia: “Dios nos ayudará”; “confiamos en Dios”…
    Los que “se hacen llamar bienhechores” de las naciones, los que ejercen la autoridad sobre ellas, pueden privar de pan y de abrigo a los pobres, pero no pueden quitarles la fe.
    Y eso significa que el mal está vencido aunque parezca vencedor.
    Para ser más fuertes que un ejército, más fuertes que el frío, la lluvia y el viento, más fuertes que el hambre y las enfermedades, más fuertes que la desdicha y la muerte, a los pobres les basta la fe. Esa fe mantiene en alto los brazos para la lucha. Esa fe hace perseverante la palabra que reclama justicia. Esa fe mueve montañas. Puede que esa fe les permita vislumbrar sufrimiento también en la cara de alguno de los soldados que los persiguen: “No existen fronteras entre la gente que sufre” (Etty Hillesum).
    Y si todavía me pregunto: “¿de dónde me vendrá el auxilio?”, alguien -¿el salmista?, ¿los emigrantes?, ¿la comunidad eclesial?, ¿mi propio yo?, ¿Cristo resucitado?- alguien pronunciará un oráculo de respuesta a la pregunta: “No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme… El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha… El Señor te guarda de todo mal”….

    Y el que ha cruzado ya la frontera del enigma, añadió: “¡Dios les hará justicia sin tardar!”

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  • IÑAKI BENITO - Pbro. Traducido Por: Daniel Chipana M. - Designed by Daniel Chipana M.