Querid@ herman@ no se como has "tropezado" con esta web de "reflexiones de un cura inquieto", pero me alegro.
Esta web es un espacio donde este presbítero diocesano quiere compartir vivencias, pensamientos, reflexiones, homilías y colaboraciones de todo tipo...

No hago teología "de libro" sino teología encarnada en la pastoral desde las claves de la ternura y misericordia como nos lo propone el bueno de nuestro Papa Francisco. Creo en el Dios de Jesús, en la iglesia como comunidad de hermanos y casa de acogida. Escogí como lema de ordenación aquello que dijo San Juan Bosco al final de su vida cuando elogiaban su obra; "Ella lo ha hecho todo".

Este proyecto surgió por el ánimo y el empuje de varias personas que me animaron a lanzarme al ciber-espacio. En ese momento a mi enfermedad renal tenía que dedicarle 3 veces por semana 4 horas por sesión a la hemodiálisis... Es por ello que en esas horas me daba mucho tiempo para rezar, escribir y reflexionar. Y les dije que adelante con la web. El 4 de agosto del 2016, recibí el anhelado trasplante de riñón; ahora dedico ese tiempo a este apostolado pero sin ataduras hospitalarias.

Llevo una parroquia en Irún (diócesis de San Sebastián), una capellanía de religiosas, y colaboro en otras, sirvo en la consiliaria del movimiento de Cursillos de Cristiandad y colaboro en la pastoral de Migrantes en mi zona. Mi pertenencia a la Orden de Predicadores por medio de la Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo, me hace estar siempre al servicio de la Palabra, por eso a menudo doy retiros y encuentros con religiosas y laicos.

Mis fuentes son la Sagrada Escritura, los sant@s y sobre todo el apostolado con pobres, enfermos, religios@s y todo lo que hago en nombre de Jesús de Nazaret... Aquí tienes un hermano para lo que necesitéis.

¡¡¡Bienvenido; esta es tu casa!!!
Iñaki Benito - Pbro.
A.M.D.G.

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  • Postado Por : Reflexiones de un cura inquieto domingo, 23 de octubre de 2016

    Lo consiguió el fariseo de la parábola, y lo conseguimos también nosotros: presumir de justos y no estar justificados, presumir de ortodoxia y no ser de la verdad, presumir de cristianos y dejar el evangelio fuera de nuestras vidas.
    Hemos conseguido conjugar la fe en Cristo con la indiferencia ante los pobres, con la justificación de la violencia, con el desprecio del que no piensa como nosotros, con el odio a quien suponemos que representa un peligro para nuestros intereses.
    Se pudiera pensar que hemos arrancado del evangelio algunas páginas: la del publicano y el fariseo, las del sermón de la montaña, la del rico necio, la del epulón indiferente… Pero se puede sospechar también que no hemos abierto todavía el libro, que todavía no nos hayamos puesto a la escucha humilde de Jesús de Nazaret, del que es el evangelio, del que habla en cada página del libro, del que vive en medio de la comunidad creyente… Se ha hecho urgente que nos preguntemos si hemos empezado a creer.
    Lo más probable es que el fariseo se ofenda si se le dice que es engañosa su seguridad, que de nada sirve la justicia de la que presume, que su desprecio hacia los demás carece de fundamento, y que del templo, a donde había subido creyéndose justo, baja a su casa no justificado.
    En una verdadera comunidad eclesial, toda pretensión de superioridad debería naufragar en la verdad de la propia vida, pues todos somos deudores, todos necesitados de la misericordia de Dios, todos acomunados en esa necesidad.
    Odio, desprecio, violencia e indiferencia, que suelen formar el cortejo del propio enaltecimiento, destruyen en la comunidad eclesial la imagen de Cristo y son un escándalo permanente para los pequeños en la fe.
    Sólo si te reconoces necesitado de salvación, reconocerás en el Señor a tu salvador, sólo así te gloriarás en el Señor tu Dios, sólo así su alabanza estará siempre en tu boca.
    Sólo si te reconoces necesitado de salvación, Cristo podrá ser el centro de tu vida, y su Iglesia será para ti la comunidad de los pobres que él ha evangelizado.
    El domingo –el Día del Señor- nos recuerda que  “Dios estaba en Cristo, reconciliando el mundo consigo”. Sólo quien se acoge con humilde insistencia a la compasión de Dios, bajará a su casa reconciliado, justificado.

    Feliz domingo a todos los pecadores. 

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  • IÑAKI BENITO - Pbro. Traducido Por: Daniel Chipana M. - Designed by Daniel Chipana M.