Querid@ herman@ no se como has "tropezado" con esta web de "reflexiones de un cura inquieto", pero me alegro.
Esta web es un espacio donde este presbítero diocesano quiere compartir vivencias, pensamientos, reflexiones, homilías y colaboraciones de todo tipo...

No hago teología "de libro" sino teología encarnada en la pastoral desde las claves de la ternura y misericordia como nos lo propone el bueno de nuestro Papa Francisco. Creo en el Dios de Jesús, en la iglesia como comunidad de hermanos y casa de acogida. Escogí como lema de ordenación aquello que dijo San Juan Bosco al final de su vida cuando elogiaban su obra; "Ella lo ha hecho todo".

Este proyecto surgió por el ánimo y el empuje de varias personas que me animaron a lanzarme al ciber-espacio. En ese momento a mi enfermedad renal tenía que dedicarle 3 veces por semana 4 horas por sesión a la hemodiálisis... Es por ello que en esas horas me daba mucho tiempo para rezar, escribir y reflexionar. Y les dije que adelante con la web. El 4 de agosto del 2016, recibí el anhelado trasplante de riñón; ahora dedico ese tiempo a este apostolado pero sin ataduras hospitalarias.

Llevo una parroquia en Irún (diócesis de San Sebastián), una capellanía de religiosas, y colaboro en otras, sirvo en la consiliaria del movimiento de Cursillos de Cristiandad y colaboro en la pastoral de Migrantes en mi zona. Mi pertenencia a la Orden de Predicadores por medio de la Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo, me hace estar siempre al servicio de la Palabra, por eso a menudo doy retiros y encuentros con religiosas y laicos.

Mis fuentes son la Sagrada Escritura, los sant@s y sobre todo el apostolado con pobres, enfermos, religios@s y todo lo que hago en nombre de Jesús de Nazaret... Aquí tienes un hermano para lo que necesitéis.

¡¡¡Bienvenido; esta es tu casa!!!
Iñaki Benito - Pbro.
A.M.D.G.

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  • Postado Por : Reflexiones de un cura inquieto viernes, 29 de julio de 2016

    El Papa Francisco visitó esta tarde en Cracovia el Hospital Pediátrico Prokocim y en sus palabras a los presentes afirmó que quien hace obras de misericordia “no tiene miedo a la muerte”.
    El Santo Padre llegó al lugar a las 4:27 p.m. (hora local) acompañado de su séquito, del Cardenal Dziwisz y de la Primera Ministra de Polonia, Beata Szydlo.
    En sus breves palabras de bienvenida, Szydlo dijo al Pontífice que el hospital “es un lugar realmente especial, donde las palabras fe, esperanza y amor tienen un gran significado. Estas palabras acompañan a este personal las 24 horas con estos pacientes en condiciones difíciles”.
    El Papa, continuó, porta consigo estas palabras, las presenta con “simplicidad y nos recuerda la sabiduría del corazón” ante los que padecen enfermedad.
    La Primera Ministra resaltó luego que “la misericordia no es otra cosa que enseñar el amor al prójimo. Gracias por sus sabias palabras y su simplicidad al enseñarlas y gracias por enseñar a amar al prójimo”.
    A continuación el Papa se dirigió a los niños enfermos, sus familiares, los médicos, enfermeras y personal administrativo presente, y les dijo que le gustaría poder acompañar uno a uno a los pequeños “y juntos guardar silencio ante las preguntas para las que no existen respuestas inmediatas. Y rezar”.
    El Papa Francisco se refirió a la especial dedicación del Señor Jesús con los enfermos y reiteró su denuncia de la “cultura del descarte” cuyas principales víctimas en el mundo de hoy “son precisamente las personas más débiles, más frágiles; esto es una crueldad. Sin embargo es hermoso ver que, en este hospital, los más pequeños y necesitados son acogidos y cuidados”.
    “Gracias por este signo de amor que nos ofrecen. Esto es el signo de la verdadera civilización, humana y cristiana: poner en el centro de la atención social y política las personas más desfavorecidas”.
    El Santo Padre alentó a multiplicar las obras de la cultura de la acogida para combatir la del descarte, y resaltó que “servir con amor y ternura a las personas que necesitan ayuda nos hace crecer a todos en humanidad; y nos abre el camino a la vida eterna”.
    “Quien practica las obras de misericordia, no tiene miedo de la muerte”, subrayó.
    Francisco exhortó a quienes sirven a los enfermos a proseguir en su labor en “este como en cualquier otro hospital del mundo. No quisiera olvidar aquí el trabajo de las religiosas, muchas religiosas que dan la vida en los hospitales”.
    “Y los recompense dándoles paz interior y un corazón siempre capaz de ternura”, agregó.
    El Papa renovó su pedido de que recen por él, le presentaron dos cuadros y después saludó uno a uno a los niños enfermos, los bendijo y les obsequió rosarios.
    Una de las niñas presentes le regaló un corazón rosado que hizo especialmente para él. Antes de retirarse el Santo Padre rezó con todos un Ave María.

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  • IÑAKI BENITO - Pbro. Traducido Por: Daniel Chipana M. - Designed by Daniel Chipana M.