Querid@ herman@ no se como has "tropezado" con esta web de "reflexiones de un cura inquieto", pero me alegro.
Esta web es un espacio donde este presbítero diocesano quiere compartir vivencias, pensamientos, reflexiones, homilías y colaboraciones de todo tipo...

No hago teología "de libro" sino teología encarnada en la pastoral desde las claves de la ternura y misericordia como nos lo propone el bueno de nuestro Papa Francisco. Creo en el Dios de Jesús, en la iglesia como comunidad de hermanos y casa de acogida. Escogí como lema de ordenación aquello que dijo San Juan Bosco al final de su vida cuando elogiaban su obra; "Ella lo ha hecho todo".

Este proyecto surgió por el ánimo y el empuje de varias personas que me animaron a lanzarme al ciber-espacio. En ese momento a mi enfermedad renal tenía que dedicarle 3 veces por semana 4 horas por sesión a la hemodiálisis... Es por ello que en esas horas me daba mucho tiempo para rezar, escribir y reflexionar. Y les dije que adelante con la web. El 4 de agosto del 2016, recibí el anhelado trasplante de riñón; ahora dedico ese tiempo a este apostolado pero sin ataduras hospitalarias.

Llevo una parroquia en Irún (diócesis de San Sebastián), una capellanía de religiosas, y colaboro en otras, sirvo en la consiliaria del movimiento de Cursillos de Cristiandad y colaboro en la pastoral de Migrantes en mi zona. Mi pertenencia a la Orden de Predicadores por medio de la Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo, me hace estar siempre al servicio de la Palabra, por eso a menudo doy retiros y encuentros con religiosas y laicos.

Mis fuentes son la Sagrada Escritura, los sant@s y sobre todo el apostolado con pobres, enfermos, religios@s y todo lo que hago en nombre de Jesús de Nazaret... Aquí tienes un hermano para lo que necesitéis.

¡¡¡Bienvenido; esta es tu casa!!!
Iñaki Benito - Pbro.
A.M.D.G.

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  • Postado Por : Reflexiones de un cura inquieto sábado, 2 de julio de 2016

    Un sacerdote irlandés que salvó a miles de soldados aliados y judíos en la II Guerra Mundial y cuyo heroísmo fue llevado al cine de Hollywood, fue finalmente homenajeado en el Vaticano.
    Una placa en honor a Mons. Hugh O’Flaherty, que fue fundamental para ayudar a rescatar y proteger un estimado de 6 mil personas vulnerables en Roma durante la guerra, fue descubierta el domingo 8 de mayo en una ceremonia en el Campo Santo Teutónico dentro de los muros del Vaticano.
    Ese mismo domingo se conmemoraba el 71 aniversario del Día de la Victoria en Europa, en que la Alemania Nazi se rindió incondicionalmente a las tropas aliadas.
    El evento, que incluyó una Misa especial en el Campo Santo Teutónico –el cementerio y el Colegio para miembros principalmente de habla germana de las diversas instituciones religiosas en Roma– fue “extremadamente conmovedora”, dijo Nigel Baker, embajador del Reino Unido en la Santa Sede. “Fue una conmemoración muy apropiada y es bueno que finalmente haya un monumento permanente para él”.
    De acuerdo al libro “Escarlata y negro”, de J.P. Gallagher, los heroicos esfuerzos salvavidas de Mons. O’Flaherty comenzaron cuando recorrió los campos de prisioneros en Italia, en los primeros años de la II Guerra Mundial. Su propósito era saber sobre prisioneros que hubieran sido reportados como perdidos en acción. Una vez que los encontraba vivos, notificaba a sus familias a través de Radio Vaticana.
    Después de que miles de prisioneros de guerra fueran liberados tras la caída del régimen de Benito Mussolini en 1943, estuvieron en peligro de ser recapturados por los Nazis, cuando Alemania ocupó Italia.
    Recordando las visitas de Mons. O’Flaherty, algunos de los prisioneros de guerra lograron llegar a Roma y pedirle ayuda. El sacerdote irlandés entonces obtuvo ayuda de otros, incluyendo sacerdotes, espías, diplomáticos e incluso comunistas para crear lo que se conoció como la “Línea de Escape Roma”.
    Parcialmente bajo la coordinación de Mons. O’Flaherty, él y sus aliados ocultaron un estimado de 4 mil fugitivos, principalmente soldados aliados y judíos, en apartamentos, granjas y conventos. Él mismo vistió varios disfraces cuando se aventuró fuera de los muros del Vaticano para realizar su misión, pese a los riesgos que esto implicaba, pues los nazis intentaban arrestarlo.
    El Teniente Coronel Herbert Kappler, jefe de la Gestapo en Roma, ordenó que se pintara una línea blanca en el límite de la Plaza de San Pedro para señalar el borde entre la Ciudad del Vaticano e Italia, y amenazó a Mons. O’Flaherty con asesinarlo si lo cruzaba. También fue amenazado con torturas si alguna vez fuera capturado.
    Al momento de la liberación de Roma a manos de las tropas aliadas, la “Línea de Escape Roma” estaba protegiendo no solo cerca de 4 mil fugitivos de 25 nacionalidades, sino también muchos judíos y otros. Después de la guerra, Mons. O’Flaherty frecuentemente visitó a Kappler en prisión y finalmente lo recibió en la Iglesia.
    Alrededor de 200 personas asistieron a la inauguración del monumento el 8 de mayo, entre ellos miembros de la familia O’Flaherty y familiares de quienes trabajaron con él en la “Línea de Escape Roma”.
    Entre ellos se encontraban tres hijos del Mayor Británico Sam Derry, un ex prisionero de guerra que escapó de una prisión italiana y que trabajó de cerca con Mons. O’Flaherty en establecer y coordinar el rescate.
    También asistieron miembros de la archicofradía del Teutonicum, donde Mons. O’Flaherty vivió durante 20 años, embajadores de importantes países como Alemania, el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, y representantes de familias italianas que lo ayudaron a proteger a estas personas y grupos vulnerables.
    El Papa Francisco dio un mensaje de saludo a los miembros de la Sociedad Conmemorativa Hugh O’Flaherty durante su mensaje posterior al rezo del Regina Coeli, el domingo 8 de mayo.
    El sobrino de Mons. O’Flaherty, también llamado Hugh, dijo a Radio Vaticano que su tío tenía muy buen humor y un carácter muy jovial, preocupado principalmente en el presente. Por esta razón, dijo que su tío difícilmente hablaba sobre lo que sucedió durante la guerra, incluso cuando Lord Beaverbrookm el dueño del diario británico The Express, entonces el diario más leído en el mundo, quiso hacer un reportaje sobre él.
    “¡Muy a mi pesar, mi tío no quiso comentar al respecto!”, recordó O’Flaherty. “Como dije, él vivía mucho en el presente, y el pasado era el pasado”.
    El embajador Baker dijo al Register que el monumento era un testamento a cómo, incluso después de su muerte, los esfuerzos humanitarios heroicos de Mons. O’Flaherty fueron capaces de unir a tanta gente a través de su habilidad para trabajar en una “forma enteramente neutral y ayudando a la gente”.
    Dos coronas de flores fueron colocadas, una por parte de un representante del gobierno irlandés, y la otra por el agregado de defensa del Reino Unido en Italia, Coronel Lindsay MacDuff.
    En la placa, que fue financiada por el gobierno irlandés, se lee “Monseñor Hugh O’Flaherty, nacido en Irlanda 28.2.1898. Fundador de la Línea de Escape Roma. Incansable defensor del débil y el oprimido. Residente en este Colegio 1938-1960 desde donde salvó más de 6.000 vidas de los Nacional Socialistas. Murió 30.10.1963. Enterrado en Cahersiveen, County Kerry, Irlanda”.

    El heroísmo de Mons. O’Flaherty fue retratado en la película “Escarlata y negro” de 1983, protagonizada por Gregory Peck como Mons. O’Flaherty, con Christopher Plummer como el Coronel Kappler y Sir John Gielgud como el Papa Pío XII.

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  • IÑAKI BENITO - Pbro. Traducido Por: Daniel Chipana M. - Designed by Daniel Chipana M.