Querid@ herman@ no se como has "tropezado" con esta web de "reflexiones de un cura inquieto", pero me alegro.
Esta web es un espacio donde este presbítero diocesano quiere compartir vivencias, pensamientos, reflexiones, homilías y colaboraciones de todo tipo...

No hago teología "de libro" sino teología encarnada en la pastoral desde las claves de la ternura y misericordia como nos lo propone el bueno de nuestro Papa Francisco. Creo en el Dios de Jesús, en la iglesia como comunidad de hermanos y casa de acogida. Escogí como lema de ordenación aquello que dijo San Juan Bosco al final de su vida cuando elogiaban su obra; "Ella lo ha hecho todo".

Este proyecto surgió por el ánimo y el empuje de varias personas que me animaron a lanzarme al ciber-espacio. En ese momento a mi enfermedad renal tenía que dedicarle 3 veces por semana 4 horas por sesión a la hemodiálisis... Es por ello que en esas horas me daba mucho tiempo para rezar, escribir y reflexionar. Y les dije que adelante con la web. El 4 de agosto del 2016, recibí el anhelado trasplante de riñón; ahora dedico ese tiempo a este apostolado pero sin ataduras hospitalarias.

Llevo una parroquia en Irún (diócesis de San Sebastián), una capellanía de religiosas, y colaboro en otras, sirvo en la consiliaria del movimiento de Cursillos de Cristiandad y colaboro en la pastoral de Migrantes en mi zona. Mi pertenencia a la Orden de Predicadores por medio de la Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo, me hace estar siempre al servicio de la Palabra, por eso a menudo doy retiros y encuentros con religiosas y laicos.

Mis fuentes son la Sagrada Escritura, los sant@s y sobre todo el apostolado con pobres, enfermos, religios@s y todo lo que hago en nombre de Jesús de Nazaret... Aquí tienes un hermano para lo que necesitéis.

¡¡¡Bienvenido; esta es tu casa!!!
Iñaki Benito - Pbro.
A.M.D.G.

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  • Postado Por : Reflexiones de un cura inquieto viernes, 4 de marzo de 2016

    El sacerdote Vicente Amargós, de 87 años y natural de la localidad valenciana de Polinyà de Xúquer, dirige desde hace cuatro años el Seminario Interdiocesano de Ciudad Bolívar, en Venezuela, donde además atiende en los poblados de mineros de la selva a las personas que acuden en busca de oro.
    Amargós, que recibió la ordenación sacerdotal en Valencia en 1954, solicitó marchar a Venezuela cuando, ya jubilado, con 83 años de edad, le llegó la noticia en verano de 2012 de que un seminario necesitaba un director espiritual, según explica en una entrevista publicada por el periódico diocesano Paraula.
    Desde entonces desempeña el cargo de director espiritual del Seminario Interdiocesano de Ciudad Bolívar, donde su trabajo principal consiste en el acompañamiento espiritual a los seminaristas así como retiros para jóvenes o comunidades parroquiales.
    Además, durante sus vacaciones en el Seminario, viaja hasta los poblados de mineros donde atiende a gente que acude de toda América en busca de oro, que lo necesitan ya que “el oro lleva consigo mucha pobreza humana y deshumanización”.
    Así ayuda en Urimán, un poblado de la selva venezolana, “donde es difícil llegar porque no hay caminos y hay que ir en avioneta o a través de los ríos”, y al que los indígenas acuden para abastecerse de comida y ropa. A pesar de sus 87 años y de las dificultades acudió porque “esto me permite estar en contacto con la gente nativa y con los que van a buscar trabajo”, según el misionero, que reconoce que “en Sudamérica queda mucho trabajo por hacer”.
    “Ayudar a los seminaristas a crecer como personas”
    Su labor como director espiritual en el Seminario se centra en “ayudar también a los seminaristas a crecer como seres humanos” ya que las separaciones matrimoniales son muy frecuentes en la zona y “es habitual que cinco o seis hermanos tengan una misma madre pero diferentes padres y que ninguno conviva con ellos”, añade.
    “Todo esto influye en la personalidad y en los rasgos psicológicos de los muchachos, que crecen y deciden ir al Seminario”, explica el misionero.

    Ministerio sacerdotal al servicio de los más pobres
    Según Vicente Amargós, marchar a Venezuela de misión con 83 años no fue más que “un nuevo paso en el largo camino recorrido de mi ministerio sacerdotal”, que comenzó con su ordenación sacerdotal en 1954 y cuyas etapas ha vivido “como una misión, como un don a los demás, un don recibido al servicio de los más pobres”.
    El sacerdote, que descubrió de niño su vocación sacerdotal “casi por casualidad, cuando asistía a hurtadillas a clases de catequesis”, ejerció su ministerio sacerdotal durante nueve años en la localidad alicantina de Alcoi y fue capellán del Santuario de la Font Roja, además de consiliario de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y, más tarde, consiliario nacional del mismo movimiento juvenil en Madrid entre 1963 y 1970.

    En 1970 volvió a Valencia, a la parroquia de Jesús Obrero del Grao, desde donde se trasladó en 1985 al barrio del Cristo para iniciar un proyecto de inserción sociolaboral con los jóvenes con la colaboración del párroco.

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  • IÑAKI BENITO - Pbro. Traducido Por: Daniel Chipana M. - Designed by Daniel Chipana M.